Manuel Abal 0033
por Manuel Abal ~ Noviembre 21st, 2009. Archivado: 2009, Argentina, Cuís, Cúsqui, cartoons, comics, manuel abal.Manuel Abal 0036
por Manuel Abal ~ Noviembre 21st, 2009. Archivado: 2009, Argentina, manuel abal.Yberá Patrimonio Correntino
por Manuel Abal ~ Noviembre 21st, 2009. Archivado: 2009, Argentina, manuel abal.Manuel Abal 0032
por Manuel Abal ~ Noviembre 18th, 2009. Archivado: 2009, Argentina, manuel abal.Manuel Abal 0031
por Manuel Abal ~ Noviembre 18th, 2009. Archivado: 2009, Argentina, manuel abal.Manuel Abal 0030
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por Manuel Abal ~ Noviembre 16th, 2009. Archivado: 2009, Argentina, Cuís, manuel abal.Manuel Abal 0028
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por Manuel Abal ~ Noviembre 13th, 2009. Archivado: 2009, Argentina, Cuís, cartoons, comics, manuel abal.Poesía ausente
por Manuel Abal ~ Noviembre 12th, 2009. Archivado: Poesía, manuel abal.Poesía ausente
Doscientas palabras.
No más, de doscientas palabras.
Para decirte: Te extraño.
Por ahora es suficiente.
Mi poesía está ausente.
Y las musas con ella.
En manos de otros poetas.
Ni siquiera siento tu brisa perfumada.
De tu paso inspirador.
Tu hombro desnudo me roza.
Sólo cuando estás conmigo.
Entonces sé, que empezaré a escribir algo bueno.
¡Pero… si ni has venido hacia mí!
Ni siento tu rima.
Yo, hasta aquí, he cumplido.
No más, de doscientas palabras.
¿Qué Bicho te picó?
¿A dónde has ido?
¿Con el único ganador?
¡Ven cuando quieras!
Cuando se te dé las ganas.
Andáte con Pepeluí.
Con María Stanganello.
O con Elena.
Que son los primeros.
En este mismo instante.
Te extraño… poesía ausente.
Poesías por Manuel Abal
Un mal cálculo de ingeniería podría ser fatal
por Manuel Abal ~ Noviembre 12th, 2009. Archivado: cuentos.Un mal cálculo de ingeniería podría ser fatal
“CON DOS METROS BAJO TIERRA, COMENZARON OBRAS DEL TREN SUBTERRANEO QUE NOS COMUNICARA CON LOS DEMAS PARAJES” Fue el título de un matutino local.
Ante semejante avance regional, un vecino se acercó para ser uno de los primeros testigos y escuchó a otros dos ciudadanos dando sus primeros criterios. Como todo vecino de pueblo chico… …Más opinan; los que menos saben.
_Leí que va a estar a dos metros bajo tierra_ Dijo el primero
_¡No Moncho, estás loco vos! ¡Mucho más de dos metros! Un mal cálculo de ingeniería podría ser fatal ¡Querés que uno entre gateando al subte, venga un enano por atrás, te afane la billetera y como no podés darte vuelta rápido; encima, te rompe el culo!
Cuentos por Manuel Abal
¡La cabeza, Sergio Güiyiam Neverfud! (Capítulos 1 y 2)
por Manuel Abal ~ Noviembre 12th, 2009. Archivado: cuentos.¡La cabeza, Sergio Güiyiam Neverfud!
CAPITULO 1
¡Necesito aire! ¡Necesito aire!
La calurosa tarde en Santa Juana del Miriñay estaba perfumada de aromito; por leves brisas que parecían ser la misma, girando en torno al antiguo casco de la estancia. Recorría la galería de norte a sur y de sur a norte. Iba y volvía, como deslizándose por la suave superficie de sus cilíndricas columnas; al igual, que por la cara externa de sus blancas paredes. Las columnas y las paredes, eran del mismo color; de látex con una franja colorada a lo largo de sus bases, la que tenía un ancho aproximado de setenta centímetros desde el piso hasta el borde morotí, dando la aparencia de un reboque artístico con tierra misionera. El aroma de las amarillas flores, se mezclaba con el olor a viruta de pino elliotti, remojadas en gasoil dentro de un tacho de veinte litros; lo que doña Ramona utilizaba desde apénas co’embotá, para sacar brillo a los mosaicos teñidos con rojo ferrite a principios del siglo XX.
Esta espontánea variedad de esencia de sahumerio, descendía por el borde cóncavo de coloniales arcos, los cuales, estaban sostenidos por el extremo superior de cada columna; para terminar introduciéndose, con natural frecuencia, a través de las fosas nasales del kara.í Gómez; el capatáz de hacienda.
Los peones, lo llamaban tí.karé; por su naríz torcida de una sóla patada, tratando de amansar a un potro. Un mal recuerdo de su juventud, que resurgía en cada inspiración cuando las cosas no salían como el patrón quería; y Gómez, era el único responsable si alguna tarea rural no lograba sus frutos, ya que, éstas eran diagramadas con anterioridad en bosquejos y planillas de producción ganadera con mes anterior.
La hermosa brisa; por segundos, despejaba el nerviosismo de tí.karé. A la manera de un brazo, era sostenído por su propia respiración; para no caer a un precipicio sin retorno, a un despido factible.
Su patrón (hijo de inglés) Sergio William Neverfood, había ordenado llamarlo; para que se presentara a aclarar la actual e inesperada situación de rebeldía en el personal. Algo le habían murmurado de antemano; como no corresponde, de boca del cocinero del personal, Fernando Godoy.
?
Lo que un patrón no se entera de su propio capatáz, lo logra de la cocinera de Mayoría. En este caso se trata de doña Ramona, quien mantiene la limpieza de la parte principal del casco de la estancia; desde las habitaciones de huéspedes hasta el cuarto y oficina de Neverfood.
Godoy es cocinero, únicamente del personal de Santa Juana. A su cargo, tiene la preparación del desayuno, el almuerzo y la cena de todos los peones; además de la faena de algún animal para consumo, con la ayuda de algún peón asignado por Gómez. Por lo general, se faenan tres ovejas por semana y una vaca por mes. De esta última, el lomito, el matambre, el peceto, la pulpa de nalga o cuadril, el mejor costillar con vacío… …en conclusión, los mejores cortes u otro pedido adicional, por parte de Sergio William; debían llevarse obligatoriamente a la heladera de Mayoría.
Fernando, se levantaba todos los días a la misma hora; las tres de la mañana. Tizaba el fuego de la matera, ponía a calentar agua suficiente para la clásica ronda de infusión del gauchaje. Allí mismo, colgaba la negra olla de hierro fundido, donde cocinaba el mbaipú de harina de trigo o de maiz. En otra olla, tambien negra, por el hollín producido en la combustión de leña; recalentaba el carayá, para quienes desearan repetir lo que sobró de la cena anterior. En el campo, nada se tira, salvo algunas piedras; cuando los gürises salen a cazar paloma o apereá en el eucalyptal o alrededores del rancho.
_¡La remil puta! ¡Añág membüí Godoy! ¿Qué le habrá contado al patrón?_se escudriñaba Gómez, en voz baja; mientras escupía los restos de la última mascada de tabaco del día_¡Pelotudo de mierda! ¡Qué necesidad tenía de adelantarse a mi palabra! Yo sólo esperaba saber, que orientación tomaba el asunto éste, de la rebeldía; antes de llevarle cualquier novedad a don Güiyiam_continuaba el capatáz, hasta que surgió como de la nada; como algo inesperado desde el interior del lavadero. Doña Ramona.
_¿Qué le pasa don Gómez; que hablando sólo, me pareció escucharlo?_en realidad, Ramona es de una gran sensibilidad auditiva, son de las mujeres que escuchan detrás de las paredes, pero no el tema de Sui Generis, precisamente. Con su afilada lengua de informante ha corrido a varios Encargados novatos y el último, desde hace más de medio año; sólo duró tres semanas en Santa Juana del Miriñay.
_¡Nada que le importe, doña Ramona!_respondió secamente tí.karé.
_¿Quiere tomar unos matecitos hasta que lo atienda don Sergio? Tengo agua caliente en la pava_remendó Ramona.
_No… …estoy bien acá, en la galería_porque Gómez, a partir de hoy; desconfiaría hasta del primer alonsito que se posara cerca u hormiga que se le cruzara transportando una hoja_¡Necesíto aire! ¡Necesíto aire!
CAPITULO 2
¿Recuerda, la vaca barcina?
Cualquier día normal, Gómez habría estado mateando y escuchando chamamé en el patio de su rancho, mientras su mujer preparaba la cena. Sobre la tierra fresca; descansando los pies desnudos de espuelas, polainas y alpargatas. Tregua… a los pisotones de los terneros recién destetados en el embudo; a los golpes, por la vuelta sorpresiva de una vaca que reniega entrar a la manga y te machuca, desde los dedos hasta los tobillos con el hueso de la cadera. Tregua… que duraría hasta las primeras horas del día siguiente, cuando la lona y el yute volvían a humedecerse, por las gotas de rocío sobre el pasto del piquete donde descansó su montado.
_¡Si mis pies hablaran!_ solía exclamar a su hijo, Antonio; al tiempo que éste ayudaba a desensillar su caballo. Sin palabra alguna, miraba a su padre hasta que terminara de hablar y luego se dirigía, con el animal a tiro y la cabeza inclinada hacia el bebedero, eludiendo la misma frase de su padre. Frase de todos los dias, luego de cada jornada. Cansadora, por cierto.
Ahora, podía ver como un lucero lo que desbordaba del farol. La luz, por la ventana y puerta de su rancho. Mil metros aproximadamente, hacia el norte, en el abra de la siguiente loma; estaba aquella señal de vida. Agudizaba su vista; parecía ver a su mujer impaciente con mate en mano y mirando hacia el casco. A su hijo, próximo al caballete del galponcito, esperando a su tata para aflojar las cinchas; así colgar el mandil y las bajeras, sudados por el último trote del zaino.
El relincho del animal en la caballeriza, era otra señal de que estaba quedando fuera de horario, y extrañaba la querencia. Incluso, si estuviese mal atado del cabresto; el equino llegaría antes que Gómez, con las calchas perdidas por el monte del arroyuelo, entre capatáz.roga y la Mayoría.
Había oscurecido, cuando Ramona despertó a Gómez; quien, seguía parado en el mismo lugar del corredor externo, con la mirada clavada en el horizonte. Había perdido la noción del tiempo, pero no el equilibrio.
_¡Góme´! ¡Góme´! ¡Heee, kara.í!_ insistía Ramona.
_¿Aaa? ¿Eee? Ahí voy_ de un giro de noventa grados, apoyado sobre el talón izquierdo; tí.karé, emprendió su marcha hacia el interior de la oficina donde era esperado por Neverfood. Con el temblor de sus miembros inferiores como yegüa escarceando en desfile; haciendo sonar sus espuelas el capatáz ingresó a la Mayoría.
_Cuénteme. ¿Qué pasó Gómez, esta mañana en el potrero 21?
_Me gustaría saber. ¿Qué le dijo el cocinero a usted?
_Soy yo, el que pregunta aquí. Usted, respóndame a mi.
Cuentos por Manuel Abal



































































































